Majestades, portuenses, visitantes, niñas y niños:
Sea esta una ciudad laboriosa y emprendedora, en la que convivan gentes venidas de
muchas partes del mundo y que, llegadas las celebraciones de Navidad, se convierta
en un alegre y animado escenario donde predominen la ilusión y la voluntad
tanto de cultivar las tradiciones como de hacer cosas nuevas.
Sus calles se pueblen de luces, se palpe el bullicio de grandes y chicos, se
multiplique la algarabía, nadie se sienta extraño ni ajeno y todos se
esmeren en construir un espacio mejor, válido para las esperanzas y los buenos
propósitos.
La magia envuelva la ciudad muchas noches de aquellas celebraciones y de otras
fechas durante el año, pero una, especialmente una, esté dotada de un
encanto singular. En cierta víspera, todos acudan a una misma convocatoria: sea
una suerte de llamada colectiva a la que respondan los habitantes con holgura. Y con
sus ojos más abiertos que de costumbre. Y con gestos y frases de admiración.
Majestades: me corresponde, como alcalde del Puerto de la Cruz, de esa ciudad cuyas
características describimos, darles la bienvenida y decir que están abiertas
las puertas de la ilusión y de la esperanza.
Nuestros niños, de toda condición, les agradecen su visita en esta víspera
mágica, cargada de simbolismo y en la que los deseos están más cerca
de hacerse realidad.
Los portuenses hemos plasmado en nuestras cartas el balance de 1999, con el compromiso
de mejorar y hacernos cada día más justos y solidarios.
Como sabemos que sus camellos estarán agotados por el largo viaje, para esta noche
les hemos preparado unas carrozas con una comitiva real que les acompañará por
algunas calles de nuestra ciudad que hoy se sentirán orgullosas de acoger a los
embajadores de la ilusión.
Desde este castillo, que distingue a la ciudad y a su historia, recojo con sumo agrado
su petición y hago nuestro el planteamiento de trabajar sin desmayo para hacer posible
un mundo en el que la armonía y la paz sean sus principales valores.
Bienvenidos a esta ciudad que es la de ustedes. y vean en las caras de los niños las
miradas inocentes que invitan a ser premiadas. Además, muchos de ellos ya acreditaron el
pasado domingo su voluntad solidaria donando regalos y juguetes para los más necesitados.
Y otra cosa: le han dicho al alcalde que se han portado bien, luego pueden ustedes atender sus
peticiones. Y si alguna no es posible, seguro que ellos serán los primeros en entenderlo.
Ánimo, ganas y afecto para todos. ¡Feliz Epifanía!¿Adelante la
cabalgata! |